Regresa Lila Sacher

El 22 de septiembre es la fecha de lanzamiento de Lila Sacher y los Muelles del Horizonte, la nueva novela protagonizada por Lila y su tío Argus.

Si en Lila Sacher y la expedición al norte“, viajábamos con ellos hasta San Petersburgo y de allí hasta el mar de Ojotsk, en Siberia, a la búsqueda de una expedición científica perdida, esta vez Lila y su tío decidirán tomarse unas merecidas vacaciones. El lugar elegido es una ciudad llamada Opalina, que según han oído es famosa por sus bellos atardeceres. No hacer nada y ser unos verdaderos turistas es su objetivo tras tantas aventuras, pero  cuando finalmente lleguen a su destino descubrirán que eso no es tan sencillo como parece .

¿Por qué Opalina ha caído en desgracia? ¿Qué sucede en ese lugar, mar adentro, al que todos llaman los Muelles del Horizonte? ¿Puede el amor irrumpir en tu vida sin previo aviso? ¿Qué se hace en esas circunstancias? Esas y otras muchas cuestiones son las que los protagonistas tendrán que enfrentar,  viéndose obligados a elegir entre limitarse a pasear por la playa o lanzarse de cabeza a nuevas aventuras. ¡No hace falta conocerlos mucho para saber qué elegirán!

Así comienza la novela:

LA PRIMERA VEZ que oímos hablar de Opalina, tío Argus y yo acabábamos de regresar de una expedición de dos meses por el interior de Groenlandia. Precisamente en ese momento estábamos descongelando nuestros calcetines frente a la chimenea de Emilia Pantingrem, farera del faro más septentrional de aquella inmensa isla.

Tío Argus es inventor, el mejor que yo haya conocido. Según él, no hay nada mejor para un inventor que mantener los ojos abiertos y las piernas en forma, ¿y qué mejor manera de lograr ambas cosas que viajar por el mundo? Juntos hemos cruzado selvas y desiertos, descubierto nuevos volcanes y realizado largas travesías en barco. Sin embargo, aquel viaje por Groenlandia había resultado especialmente duro. No solo por las interminables ventiscas, el inesperado encuentro con un buey almizclero y el alud del que habíamos escapado por los pelos, sino muy especialmente por la congelación completa y persistente de todos y cada uno de nuestros calcetines. ¿Hay acaso algo más molesto que tener día y noche los pies fríos?

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